"Siempre, en toda noche, hay un inspector o cuidador, como en las plazas.
Alguien tiene que controlar a los concurrentes de la noche. Ver que los faroles otorguen cierta penumbra, que la plenitud de la luna no opaque a un par de ojos, que cierto rumor de río llegue desde lejos o que el silencio concurrido de la noche no apague las palabras cargadas de deseos y, sobretodo, que ningún ángel caído reparta mentiras entre los amantes, por lo menos aquellas que hacen mal."
Alguien tiene que controlar a los concurrentes de la noche. Ver que los faroles otorguen cierta penumbra, que la plenitud de la luna no opaque a un par de ojos, que cierto rumor de río llegue desde lejos o que el silencio concurrido de la noche no apague las palabras cargadas de deseos y, sobretodo, que ningún ángel caído reparta mentiras entre los amantes, por lo menos aquellas que hacen mal."
